Ser tenido por loco
no es una gran deshonra.
Solamente que duele.
Solamente que aplasta.
Patologiza aún más
que lo que ya sentías.
Los otros, los normales,
son crueles sin saberlo.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...