El amor se ha quebrado
en mi interior. De afuera,
donde la vida sigue,
indiferente y sola,
nadie vendrá, solícito,
a remendarlo. Debo
esperar una especie
de milagro en que surja
de nuevo mi yo impúber,
de nuevo la ilusión.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario