El tiempo distribuye
las cartas a su modo.
Veo brillar tu nombre
tan cruel en el cartel.
No significa nada,
a no ser la pigricia
con que un demiurgo jura,
denso como un cebú.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario