Es una cacería
contra presas humanas.
El alimento actúa
a modo de señuelo.
La población, famélica;
las ametralladoras.
Esto es un genocidio
más bien, y bien mediático.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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