yacen sobre la mesa
nada saben del alma
de esta cosa vencida
que soy, hoy que ya poco,
casi nada, me importan
la deriva del mundo
ni de mis semejantes.
Los libros sólo aducen
algo que es inservible
cuando todo ha caído.
Prendo una vela. En vano:
el Salvador socorre
sólo a los que en él creen.
