Mi mente me tortura
con preguntas sin fin.
Las contesto a mi turno
medio a los manotazos.
¿Quién inventó la pólvora?
¿No puede estar mojada?
Mi mente es un mocoso
en la edad del por qué.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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