Con la boca saqueada
un poco por los años,
con la lengua aturdida
por el tabaco oscuro,
con el cáncer que viene
como vienen los ángeles,
escribo este poema,
escucho este silencio.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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