Vengo de hacer las compras.
Un carro cartonero
avanza a mi costado.
Le ofrezco algunas latas
que guardo en casa. Espera.
Apenas tengo dos.
Se las doy. Agradece
y sigue su camino.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario