¿Está muerta la casa
o late todavía
su corazón? (Escucho
roncar al perro.) Dudas
que hablan de mí: no sé
si ya he muerto o si voy
por el hondo meandro
de un presente continuo
que, inmóvil, se reparte
entre días renuentes
al mundo y sus reflejos,
y noches que avizoran
desde la soledad.

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