El ánimo vacila
desde su precipicio.
Camina en las alturas
de una gran soledad.
¿Se arrojará? Calculo
que no quiere morir.
Se ha olvidado de cómo
descender y no reza.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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