Vas a escuchar mi nombre
cuando yo ya esté muerto.
No te va a decir mucho;
no te emocionará.
Un fantasma produce
un poema de a ratos
desde hace lustros como
una estrella contusa.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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