Faltan aún dos horas
para que el sol despierte.
Entonces cruzará
lentamente los cielos.
Lo veré amanecer
y seguiré aguardando.
Mi vejez se anonada
en una espera absurda.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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