Son cada vez peores
mis despertares: sangre
reclaman por lo bajo,
turbulentos y oscuros.
Tres pastillas me tomo
y aguardo. Por fortuna
vivo solo: ¡qué crimen
podría cometer!
Eso me digo. Vivo
como un convicto. Luego
las pastillas me calman
y escribo poesía.

Un abrazo muy grande para vos. Y que tu poesía te acompañe siempre.
ResponderBorrarMirtha