Los misiles detonan
como flores carnales
en una noche lívida
que no conoce fin.
Denso bosque, copioso
y zahiriente, insisten
las llamaradas con
un rito primitivo:
David contra Goliat,
mientras todos los reinos
que los proveen de armas
gozan del espectáculo.
.jpeg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario