Los azules patrullan
de noche por las calles.
Mañana el noticiero
dirá: "¡Inseguridad!".
Llaryora hace negocios
comprando motos y autos.
La población, servil,
quiere ser vigilada.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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