El enemigo interno
traza nuevas fronteras.
Pólipo del pasado,
infecto y recurrente.
(Una guerra intestina,
que agrede con mastines;
una guerra implacable,
en la que nadie gana.)
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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