En el silencio escucho
frases que me incriminan.
Llegan de pronto como
golpes que me demuelen.
No conozco el olvido.
No conozco el perdón.
Llegan como si fuera
el único culpable.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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