La nave del Estado
favorece a unos pocos.
El Estado es un nombre,
Dios de la indiferencia.
La mayoría calla
y paga sus impuestos.
Un Estado fascista
y un pueblo que lo apoya.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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