Hoy pasaron Testigos
por casa. Los eché
no sin antes decirles
que Dios ha muerto. Pero
se me escapó la clave:
que, también muerto yo,
perro junto a una tumba,
cultivo su memoria.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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