El claustro es una técnica
que me viene de lejos.
Las cruces, los pupitres
de madera, la fuente.
Y un machismo sin hijos,
jungla civilizada.
Escribir y leer:
oración alevosa.
(Un ateo trasuda
su rabia en poesía.)
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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