Esa mujer trabaja
y, mientras, yo me pongo
a escribir. Pasa el trapo
(siento la perfumina)
que yo no soy capaz
de pasar. La heladera
ha quedado impecable;
la casa, salerosa
por unos días. Dice
que tiene 19
y una criatura. (Yo
tengo 51:
un solterón, sin prole.)

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