Han bajado las aguas.
Los poetas mediocres
duermen tranquilos: nadie
se acuerda ya de enero.
Y así, mientras los meses
desdibujan la historia,
los poetas mediocres
piensan en su futuro.
"¡La Plaza una vez más!",
tiran, medio exaltados.
"Y en cuanto al enemigo,
¡ni siquiera justicia!"

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