Voltean una estatua
con una topadora.
Es la de un escritor.
Aún quedan sus libros.
Porque el siguiente paso
es quemarlos me pongo
a releerlos ya.
La Historia se repite.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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