Como locos los grillos
ofertan esta noche
su potencial de amantes.
El calor atenaza
mi cuerpo que, desnudo,
suda frente a la compu.
Mi canto no pretende
ya llamar a ninguna.
(La última se fue
sin avisar siquiera.)
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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