Siempre cosas en torno.
Nunca la nada. Vivo
rodeado de una red
discontinua. Dormir
es el olvido (el corte,
como diría César,
tan siglo XX, tan
películas). El ojo,
atornillado a lo
que está en frente, se olvida
de cerrarse, de aliarse
sin más a esa maraña.

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