No detendrás las guerras
con unas simples líneas
en medio de un océano
de consignas salvajes.
Pero todo el columpio
de tus creencias cruje
si no rogás en forma
de poemas por paz.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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