Toca quedarse solo
hasta que todo acabe,
penitencia por hechos
que cumplen ya tres décadas.
La bipolaridad
no justifica nada.
La culpa es una sombra
que oscurece mi vida.
Toca quedarse solo,
por mí mismo penado.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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