Somos dos en la casa:
mi perro y yo. Su raza
es la de los mejores:
nació en la calle. ¡Honores
a todos esos canes
que producen desmanes
rara vez! Porque el resto,
que goza del apresto
de sus dueños, se inclina
a ladrar como fina
ostentación: así
se porta el pedigree.
Aunque más me parece
que esto es un cuento. Trece
son las bondades del
Lagarto, amigo fiel.
No voy a enumerarlas.
(Tendrán que adivinarlas.)

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