Fumo para toser
hilachas de sentido,
remoto bereber
que me da lo que pido.
Un narguile capaz,
un De Quincey a un costado:
como aquel cachafaz
que se instaló en un vado
con su porrito, así
preparo una botella
de palabras, ají
que lanza su más bella
oración, inspirada
en una luna helada.

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