miércoles, 16 de abril de 2025

NOCHE Y DÍA


¿Por qué será que leo 
a destajo? Mis días 
no saben ni de Elías 
ni de José. No veo, 

en cambio, por las noches, 
cuando duermo, ni un libro 
ni una letra. Así, vibro 
sin palabras, soroches 

los asfodelos. ¡Cómo 
me gusta, sin embargo, 
leer! ¡Y cuán amargo 
y qué camino romo 

es hallarme sin nada 
al fin de la jornada! 

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