El nombre de mi abuela
está sobre el dintel
desde hace poco. Vela
mis días que la hiel
a veces tiñe. Un viento
sopla con sus palabras
y la verdad no miento
si digo que entre cabras
sin por qué me imagino
su niñez. ¿Habrá sido
ella, con un buen vino,
la que desde el olvido
regresó o era Fiona?
Y la hiel me abandona.

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