jueves, 24 de abril de 2025

EL DESAHUCIADO


He perdido las pocas palabras que tenía 
para hablar del amor. 
Mi corazón, que gime por un ciego dolor 
que no pasa, no ansía 

sino tan sólo, yerto, el olvido final, 
el que hundirá en la nada 
mi ser y que quizá será como una rada 
ignorada. Puñal 

que no es trapero, nadie, fanático, lo empuña 
que no sea la vida, 
que es la noche y el día de lo sabido, herida 
de la memoria, cuña 

pertinaz. Que la muerte, como prevista coz, 
no me conduzca a Dios. 

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