Ya no sé si mirar
la tele o no. Me llama
cierto deber lunar
(la Utopía), que exclama
que hay que estar enterado
de lo que pasa allá
en el Mundo, instalado
yo en La Babía. ¡Bah!:
después descarto todo
y peleo a mi modo.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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