Fijada la pupila
en lo que fue, no puedo
olvidar. Refucila
en un vago remedo
y romántico que
no se resuelve. Como
un breve tentempié
y sigo ardiendo. Romo
de pesar, mi esqueleto,
llamado mente, aúna
soleros y sollozos,
pero un tremendo veto
me traslada a una puna
donde escribo entre fosos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario