Se cortaron los hilos
que me unían al resto,
a los demás. ¡¿Qué dicen
estas palabras?! Yacen
alrededor las cosas,
inasibles e inútiles
como cruenta marea
inmóvil, devastada.
Escribir es la tumba
que no obtendrá piedad.
Los libros que en silencio yacen sobre la mesa nada saben del alma de esta cosa vencida que soy, hoy que ya poco, casi nada, me importa...
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