Como escribo un soneto
escribo mil. (La luna
se apacentó en la Puna.)
Pensé en lanzar un veto
contra su rostro, piba
de los noventa, pero
sucedió que el de arriba
(el Jefe), por sincero
y a un tiempo guacho, no
permitió que lo hiciera.
Qué lindo paletó
el de esa piba. ¡Viera
qué flequillo! Parece
que se chifló en sus trece.

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