Llueve para que muera
todo vestigio en mí
de esperanza. La cera
de toda vela sí
que no tiene sentido:
sirve para olvidarla
en un cajón. No pido
nada a nadie; tal charla
es tonta estratagema
de nenes satisfechos
con su papito. Tema
del agua son los techos
de esta Ciudad. Cristianos:
¡deliran cual insanos!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario